He pasado algunos años de mi vida frecuentando el hospital de oncología, este es un punto de reunión en el que todos tienen en común la fragilidad, la delicadeza de la línea que parece que desaparecerá en cualquier momento, la irrealidad de vivir si bien en el mismo espacio que el resto de la personas que no poseen padecimientos que te hacen enfrentarte con el hecho de saberte un ser frágil, que puede colapsar de un momento a otro, la gente que veo en oncología se aleja de este plano y comienza a vivir en una realidad diferente y desconocida para los demás, en un lugar que para el resto es mera irrealidad...




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